No hay duda sobre el aporte beneficioso que trae la convivencia con los animales en la vida cotidiana. Su ayuda se vuelve aún más valiosa cuando se aplica en ámbito educativo, terapéutico y de rehabilitación a las categorías más frágiles, es decir niños, enfermos, ancianos y personas con discapacidad.
Con el término Pet Therapy (B. M. Levinson, 1964) se indica precisamente un tipo de terapia que prevé el uso de animales domésticos para curar enfermedades específicas y mejorar el bienestar de los pacientes. En Italia, en particular, se habla de Intervenciones Asistidas con Animales (IAA).
Pero, ¿cómo actúa, en pocas palabras, la Pet Therapy? ¡Estimulando la empatía, la relación y el interés hacia el otro!
En los niños se han constatado resultados magníficos de la convivencia con los animales. Hablamos de aceptación de sí mismos, autoestima, confianza en sí mismos, desarrollo del sentido de responsabilidad y de una mejor capacidad para relacionarse con los demás. Los estudios efectuados sobre la Pet Therapy han demostrado además efectos positivos en el tratamiento de los trastornos del comportamiento y del aprendizaje, además de las dificultades de integración en el ámbito escolar.
Parecen alentadores también los resultados de este tipo de tratamiento en las personas afectadas por el trastorno del espectro autista con dificultades en la comunicación. Se han detectado de hecho mejoras en la atención, en la interacción social y en el ámbito de las estereotipias comportamentales.
Las personas deprimidas sometidas a las intervenciones asistidas con animales resultan motivadas a reaccionar y comienzan a sentirse útiles nuevamente. Esto significa, a veces, salvar literalmente vidas. La sola presencia de un animal además, sobre todo a través del contacto físico, en situaciones de estrés favorece la liberación de endorfina y dopamina y reduce la presión sanguínea, los latidos cardíacos y el nivel de ansiedad.
En los ancianos, además de los efectos positivos ya delineados para las otras categorías, se registran también estímulos a nivel físico/motor, derivados del hecho de tener que cuidar al animal, jugar con él y llevarlo a pasear. En el hospital y en las residencias de ancianos, lugares en los que los pacientes están de hecho separados de los afectos de sus familiares durante la mayor parte del tiempo, la presencia de los animales ofrece también un simple motivo para la conversación y la interacción con los demás.
Los estudios están demostrando que la Pet Therapy no solo determina de hecho una mejor respuesta del paciente a los tratamientos desde el punto de vista psicológico, sino que permite también a menudo reducir la administración de fármacos. ¡Una vez más debemos agradecer a nuestros amigos animales por todo lo que hacen por nosotros, incluso simplemente con su presencia!



