Era el 2008 y Abby, una perrita Labrador de color negro, estaba jugando en el patio trasero de casa en Pensilvania con los niños de Debra. Sin embargo, presa del entusiasmo, se alejó demasiado, terminando por perderse en los bosques cercanos. Fue avistada poco tiempo después a 14 km de casa, luego más nada. Durante diez años.
Los dueños, con el paso del tiempo, habían perdido las esperanzas, pensando ya en lo peor. Por eso fue una sorpresa increíble la llamada de la policía, en enero de 2018, que informaba a Debra que Abby había sido encontrada e identificada gracias al microchip.
La perrita, afortunadamente, fue hallada en buen estado de salud y bien alimentada, señal de que alguien, durante todo este tiempo, se había ocupado de ella. Lo más sorprendente, sin embargo, es que después de diez años Abby no solo reconoce a sus antiguos dueños, sino que aún responde a su nombre.
Una historia conmovedora y que deja sin aliento.



