Con la expresión trastornos del espectro autista se hace referencia a un conjunto de trastornos generalizados del neurodesarrollo que conllevan problemas en el ámbito del lenguaje, la comunicación y la interacción social. Las personas que lo padecen suelen seguir patrones de comportamiento rígidos y estereotipados, sus intereses están limitados a temas específicos y sus actividades suelen estar vinculadas a una rutina extremadamente repetitiva.
Los síntomas pueden aparecer ya en los primeros dos años de vida, aunque las formas más leves de autismo pueden diagnosticarse también en edad escolar. Visitas médicas, observaciones y señales por parte de los padres representan el primer paso hacia el diagnóstico, confirmado luego a través de pruebas clínicas. Los síntomas y su gravedad pueden manifestarse de forma muy diferente de persona a persona, por lo que también las necesidades específicas y el grado de necesidad de apoyo son variables.
LOS DATOS
Según lo informado por el Observatorio Nacional para el monitoreo de los trastornos del espectro autista, en Italia 1 niño de cada 77 de edad comprendida entre los 7 y los 9 años presenta un trastorno del espectro autista. Se ha detectado además una prevalencia en los varones, en los que la incidencia es 4,4 veces mayor respecto a las mujeres.
Son datos importantes, que nos hacen entender cuánto es necesario garantizar a las familias el justo y debido apoyo no solo a nivel sanitario, sino también de servicios educativos y sociales. Un diagnóstico precoz y la garantía de todos estos recursos son esenciales para permitir a los niños un crecimiento, en la medida de lo posible, orientado al desarrollo de cierta autonomía y a la integración en la sociedad. La falta de estos elementos puede de hecho conducir al desarrollo de una discapacidad grave.
LAS CAUSAS
Las causas a las que remitir el autismo son todavía en su mayoría desconocidas, también porque la pluralidad de síntomas hace que cada sujeto sea casi un caso en sí mismo. Es cierto que existe un componente hereditario, mientras que no parecen existir correlaciones con influencias de factores externos después del nacimiento.
Se considera que los trastornos derivan de una alteración en el desarrollo del sistema nervioso central y, en particular, de anomalías en las neuronas y en sus conexiones. La investigación científica se ha orientado en los años por tanto en los factores genéticos y en el estudio del cerebro.
Información y sensibilización representan los primeros pasos para tutelar, garantizar los derechos y asegurar el mejor futuro posible a las personas afectadas por los trastornos del espectro autista. ¡No nos quedemos indiferentes!



